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viernes, 20 de febrero de 2009

La llegada a Las Palmas

Como ya conté, llegué a Las Palmas despues de un maravilloso viaje de vuelta en un Transatlantico el Amazon. Al septimo dia por la madrugada nos despertamos pronto porque se avistaban luces en el horizonte, era la Ciudad de las Palmas. Sobre las 7:00 horas atracamos. Alli estaban mis padres con mis hermanas Regina y Victoria con otras personas que no reconocia en un principio, eran mis tios y mis primos, Victor hermano de mi madre y su mujer Maria Teresa, con sus hijos Mavi, Chano, Marisol y Tere.
Al desembarcar y hacer el recorrido desde el muelle a la calle Triana, por todo Leon y Castillo, se me vino el mundo encima. Venia de una gran ciudad, que el los ultimos diez años de mi estancia allí, habia sido modernizada de manera brutal, con el Governador Lacerda, cuando Rio perdió la capitalidad de Brasil por su traslado a Brasili, su gobierno acometió un sinfin de obras de infraestructuras, creando el origen de la Ciudad actual.
Las Palmas era pequeña, con las casas muy antiguas, y lo moderno era francamente feo arquitectonicamente hablando. Los barrios habian crecido con una tipologia de vivienda horrible. Local comercial en planta baja y vivienda en primera planta.
Es en este momento que constato que mi padre se dedicaba a traer piedras que una de ellas era igual a la que yo habia encontrado en mi jardin, en Rio de Janeiro hacia muchos años.
La Amatista, que es un cuarzo que los Romanos ya la conocian como piedra protectora del riñon y el higado, por lo que le llamaban la piedra de los ebrios

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